Pues aquí estamos, a punto de empezar Septiembre y con ganas de todo. Ganas de empezar cosas nuevas, proyectos nuevos, propósitos, y siempre con la mejor de nuestras sonrisas. Porque sí, nos encantan las vacaciones, el verano, el buen tiempo… pero llega un momento en el que todo lo que se empieza a convertir en normal… ya pierde un poco el encanto. Así que entre baño, escapada o conocer sitios nuevos, nuestra mente siempre va más allá y empezamos a pensar en lo nuevo que podemos hacer, nuevas ilusiones y expectativas. También el volver a la normalidad en todos los sentidos, horarios, comidas, deporte… eso que nos hace sentir bien y que además nos gusta. Así que, después de un merecido descanso, siempre nos gusta afrontar Septiembre con mucha energía!

Y como todo proceso, también llega el empezar a mirar el cambio de armario para la nueva colección. Empezar a hacer hueco a esas prendas que de aquí nada vamos a necesitar. Noches que refrescan, días no tan sofocantes… y ¡nueva colección!

Si es cierto que nos gustaría tener el vestidor de alguna influencer, una habitación solo dedicada a toda la ropa,  de esos enormes con butacas y espejos inmensos. Pero ciertamente, la mayoría de nosotras tenemos un armario y vamos haciendo el paso progresivo de ir guardando las prendas más veraniegas e ir actualizándolo un poquito.

Hoy queremos inspiraros en armarios reales, y daros unas pinceladas, que podemos ir profundizando:

–         Lo principal de todo, es no ir acumulando. Es decir, nos encanta poner cosas nuevas, pero no nos acordamos de ir sacando. Así que ¡manos a la obra! Seguro que aparte de prendas que ya no te pones encuentras de todo… porqué será que cuando no sabemos donde poner las cosas siempre acaban en el armario. Hazte estas preguntas:

o   ¿Lo has usado el último año? Obviamente tomando en cuenta todas las estaciones.

o   ¿Todavía te queda?

o   ¿Está en buenas condiciones?

o   ¿Te gusta cómo se te ve?

Si alguna es un no, ya puedes descartarla y sacarla del armario

 

Y así, ya tenemos las prendas para volver a guardar:

–         Colgado en perchas. Son las prendas más visibles que nos encontramos solo abrir el armario. Por facilidad y comodidad, lo colgaríamos todo, pero prioricemos:

–   Chaquetas. Preferiblemente en perchas gruesas para evitar que se deformen.

–   Camisas y pantalones de trajes.

–    Vestidos y faldas

–    Blusas de seda. De esas que son imposible que queden bien dobladas.

–    En general ropa elegante o de vestir.

Un gusto personal: Ordenar por color dentro de cada categoría, desde más oscuro a más claro. No sabes el placer visual que causa.

Además trata de unificar las perchas. Créeme, vale la pena el esfuerzo. Me parece fundamental para el orden visual. Mientras más finas mejor porque menos espacio van a ocupar y más prendas podrás colgar.

Si tenemos además sitio en el armario vale la pena tener un espacio largo para colgar los vestidos y chaquetas largas.

–         Cajones: Pondremos la cosas más pequeñas; ropa interior, ropa de baño, etc. Guárdate uno para tus accesorios, todos bien puestos sabrás dónde están siempre.

–         Estantes: Les podemos dar un buen uso siempre que lo tengamos visibles. Todos los suéters y cualquier prenda elástica porque se deformarían por su propio peso. Si son estantes altos, puedes incluso poner la ropa verticalmente para que puedas verlo mejor.

Si haces torres con la ropa, no recomendamos más de 5 prendas. Primero, porque cuando vayas a coger alguna prenda no se desmorone todo, y segundo porque el peso de las prendas arrugarán a las de abajo.

–         Pantalonero: Es ideal para tener los pantalones sin que ocupen mucho espacio. Pero, de no tenerlo, se pueden meter en estantes bien doblados.

Un buen orden hace que todo esté más visible, aprovechemos mejor los espacios y nos de un placer abrir nuestro armario.

Vale la pena!